Cuando la Reserva Federal de Estados Unidos mueve su tasa de referencia al 3.75%–4%, el movimiento no se queda en Washington. George Castro explica los tres canales por los que esa decisión llega hasta Colombia, las defensas con que cuenta el país, y las vulnerabilidades que lo hacen más frágil de lo necesario.
La Reserva Federal subió su tasa de referencia al rango de 3.75%–4%. El objetivo declarado: combatir la inflación persistente y devolverla al 2%. El contexto: una economía estadounidense que se estaba expandiendo con solidez, lo que le daba a la Fed el margen para actuar sin hundir el empleo.
Pero Castro parte de una pregunta que parece obvia y no lo es: ¿por qué le importa eso a alguien en Bogotá, Medellín o Barranquilla? La respuesta está en cómo funciona el sistema financiero global.
"Cuando Estados Unidos estornuda, al resto del mundo le da gripa o hasta neumonía."
— George Castro, EP 012El dólar es la moneda de reserva mundial. La deuda soberana de la mayoría de los países emergentes está denominada en dólares. Los mercados de capitales globales usan la tasa de la Fed como referencia para todo lo demás. Cuando esa referencia sube, el mundo entero se recalibra.
El BIS y el FMI han documentado que un alza sorpresiva de tasas en Washington afecta casi de inmediato los rendimientos de los bonos en los mercados emergentes. No es una correlación débil ni retardada: es una transmisión directa y rápida que opera por tres canales simultáneos.
Castro estructura el análisis alrededor de un mecanismo de transmisión que opera en cadena. Entender esa cadena es entender por qué Colombia no puede simplemente ignorar lo que pasa en Washington.
Estos tres efectos —el precio del dinero, el movimiento de capitales y el fortalecimiento del dólar— no operan de forma independiente. Se refuerzan mutuamente y llegan a Colombia de manera simultánea. Castro insiste en que el error más común es analizarlos por separado, como si fueran fenómenos distintos.
"Los problemas internos y los externos se multiplican, no simplemente se suman."
— George Castro, EP 012Colombia no llega desarmada a esta situación. Castro identifica tres mecanismos que actúan como amortiguadores cuando llega la presión externa. Entender qué son —y qué no son— es clave para no sobreestimarlos.
La tasa de cambio flexible, adoptada en 1999 tras la crisis que destruyó el esquema de banda cambiaria, es la defensa más importante. Cuando el dólar sube, el peso se deprecia de forma gradual y ordenada, distribuyendo el ajuste a lo largo del tiempo y sin acumular tensiones que luego explotan de golpe. Castro compara esto con la diferencia entre un árbol que se dobla con el viento y uno que se quiebra.
El Banco de la República, con su mandato constitucional y su independencia política, tiene herramientas propias para responder: puede ajustar su propia tasa de referencia, intervenir en el mercado cambiario con las reservas, y enviar señales de credibilidad a los mercados internacionales.
"Las defensas se construyen antes de la crisis, no durante. Cuando llega la tormenta ya es demasiado tarde para empezar a fabricar el paraguas."
Las defensas son reales, pero también lo son las vulnerabilidades. Y Castro es explícito: algunas de estas fragilidades son estructurales y otras son el resultado de decisiones de política que se pueden cambiar.
El déficit fiscal es la vulnerabilidad que Castro enfatiza con más fuerza, en parte porque conecta directamente con el análisis del EP011. Un país con cuentas fiscales desordenadas que necesita refinanciar su deuda enfrenta un doble impacto cuando la Fed sube tasas: los mercados le exigen rendimientos más altos (porque el riesgo percibido sube) y el costo de su deuda en dólares sube al mismo tiempo.
El efecto del dólar sobre los colombianos no es uniforme. Castro lo ilustra con claridad:
"Ningún banco central puede compensar indefinidamente malas decisiones tomadas en otras partes de la economía."
— George Castro, EP 012El cierre del episodio es el que más revela la perspectiva de Castro. No es un llamado al pesimismo ni a la resignación ante una potencia extranjera que mueve el mundo a su antojo. Es un argumento sobre agencia: Colombia no puede controlar lo que hace la Fed, pero sí puede controlar las condiciones en que esa decisión la encuentra.
La verdadera independencia económica, según Castro, no consiste en lograr que lo que ocurre en Washington deje de afectar a Colombia. Eso es imposible en un mundo globalizado. Consiste en construir una economía suficientemente fuerte para que, cuando ocurra, Colombia pueda absorber el golpe.
"La verdadera independencia económica no consiste en lograr que lo que ocurra en Washington deje de afectarnos… consiste en construir una economía suficientemente fuerte para que cuando ocurra podamos absorber el golpe."
— George Castro, EP 012El mensaje final es el que encuadra todo el análisis: Estados Unidos puede estornudar. Pero en Colombia, nosotros decidimos en qué condiciones nos coge ese estornudo.
La Fed subió su tasa de referencia al rango de 3.75%–4% con el objetivo de combatir la inflación persistente y llevarla de vuelta al 2%. Lo hizo en un contexto en que la economía estadounidense se estaba expandiendo sólidamente, lo que les daba margen para actuar sin hundir el empleo ni el crecimiento.
La transmisión opera por tres canales: primero, el precio del dinero cambia y los activos en dólares se vuelven más atractivos; segundo, el capital migra hacia Estados Unidos y los mercados emergentes reciben menos inversión; tercero, el dólar puede fortalecerse, lo que golpea a quienes tienen deuda en dólares y encarece las importaciones.
El BIS y el FMI han documentado que un alza sorpresiva de tasas en Estados Unidos afecta casi de inmediato los rendimientos de bonos en mercados emergentes. Los tres efectos son: (1) el precio del dinero cambia a nivel global y otros países deben ofrecer rendimientos más altos para competir; (2) el capital se mueve hacia activos en dólares; (3) el dólar puede apreciarse, afectando a deudores en dólares e importadores.
Colombia tiene tres defensas principales: la tasa de cambio flexible adoptada en 1999, que actúa como amortiguador automático; el Banco de la República con autonomía para manejar su propia política monetaria; y las reservas internacionales, que permiten intervenir en movimientos desordenados del mercado cambiario aunque sin fijar un precio objetivo.
No. El efecto es asimétrico. Un dólar más fuerte perjudica a los importadores y a quienes tienen deudas en dólares, pero beneficia a los exportadores de café, flores y turismo, y aumenta el valor en pesos de las remesas que reciben las familias colombianas. Castro usa esto para ilustrar que los efectos de la política monetaria de la Fed dependen de quién es el colombiano afectado.
Según Castro, Colombia no puede controlar lo que hace la Fed, pero sí puede controlar las condiciones en que la encuentra. Eso implica reducir el déficit fiscal, diversificar las exportaciones más allá de los commodities, profundizar el mercado de capitales local, y construir credibilidad institucional. Las defensas se construyen antes de la crisis, no durante.
George Castro es analista político colombiano-americano, empresario y una de las figuras más influyentes de la comunidad colombiana en Estados Unidos. Durante décadas ha desempeñado un papel destacado en la vida cívica, empresarial y comunitaria, reuniendo a líderes políticos, diplomáticos, institucionales y comunitarios de Colombia y Estados Unidos y participando activamente en asuntos de interés para los colombianos dentro y fuera del país.
Como creador de @CastrosCommonSense, Castro aporta esa experiencia a un espacio de análisis directo e independiente sobre la política, la economía y los grandes temas que afectan a Colombia. Su enfoque busca ir más allá de las consignas y de las lealtades partidistas para ofrecer contexto, criterio y sentido común a colombianos dondequiera que vivan.